Llevar una ebike podría reducir hasta un 12% las emisiones de carbono si se realizaran el 15% de los trayectos que se hacen en coche.

Un estudio reciente realizado en la universidad de Portland State, muestra la importancia que la ebikes pueden tener en la reducción de emisiones de carbono en la ciudades. El estudio publicado en «Transportation Research Part D: Transport and Environment», afirma que las emisiones contaminantes se podrían reducir un 12% si el 15% de la movilidad urbana se realizara en ebike.

El estudio basado en un informe de 2015, define los beneficios de un transporte urbano dominado por las bicicletas. Los datos también incluyen otro estudio basado en una encuesta realizada en Norte America sobre los usuarios de ebikes. Los datos extraídos de estos estudios junto con datos específicos del transporte de Portland determinan lo que un incremento de las ebikes representa.

Principalmente lo que hacen las bicicletas eléctricas es hacernos ir más lejos que una bicicleta convencional. Esto se debe a que al tener esa ayuda extra representa un desgaste físico menor a la vez que una mayor motivación. Es importante recalcar que las emisiones creadas por el uso de electricidad para recargar las baterías se ha demostrado mayormente inapreciable. Así que no hay excusa para los escépticos.

Según Michael McQueen, autor del estudio, existe una diferencia entre los que utilizan las ebikes para ir a trabajar y los que las usan en su tiempo libre. Se ha demostrado que no existe apenas diferencia sobre el impacto en las emisiones cuando el trayecto es para ejercicio o diversión. El verdadero impacto se produce cuando se substituye el vehículo en su uso diario.

Un dato relevante es que una sola ebike puede reducir de media 225kg de CO2 al año, según el estudio. Esto significa que si tomamos consciencia y cambiamos algunos de nuestros hábitos, podemos aspirar a un futuro mejor.