Los movimientos sociales siempre tienen curiosidades que nos llaman la atención, y el que hoy nos concierne es muy interesante. A finales del siglo XIX la lucha por la emancipación de la mujer tuvo una relación muy estrecha y especial con la bicicleta. Las mujeres empezaban a reclamar lo que siempre debería haber sido suyo desde un principio: la igualdad de derechos. El derecho al voto (y ser votadas), a la educación o a la propiedad, eran algunas de las reivindicaciones de la época. Pero no sólo se trataba de derechos, había una condena social a ciertos comportamiento cotidianos tan simples como la libertad a ir en bicicleta.

Los convencionalismos sociales de finales del siglo XIX dictaminaban que las mujeres no debían ir en bicicleta ya que era «llamar la atención», un contrasentido que rápidamente tuvo respuesta. Poco a poco las mujeres de la alta sociedad empezaron a reivindicar su libertad personal, familiar y de movimiento con el uso de la bicicleta. Al usar la bicicleta, las mujeres empezaron a utilizar unos pantalones anchos de inspiración turca que Amelia Bloomer había inventado a mediados de ese mismo siglo. El absurdo orden represivo y patriarcal se veía atacado, las mujeres iban en bicicleta, solas y en pantalones.

¡Toda una revolución!

Annie Londonderry

El feminismo en movimiento

Como era de esperar todo esto no fue muy bien recibido, a las mujeres que iban en bicicleta se las llegó a apedrear, cómo el caso de Emma Eades. Muchas otras recibían insultos y eran agredidas por realizar actividades que eran exclusivamente masculinas. Los médicos incluso llegaron a decir que no era saludable ya que las mujeres eran físicamente más débiles. Pero todo eso cambió gracias a figuras como la de Annie Londonderry (en la foto) que fue la primera mujer en recorrer el mundo en bicicleta. Su hazaña sacudió los pilares de una sociedad ignorante que vio que una mujer es igual de capaz que cualquier hombre.

Vehículo del cambio

La bicicleta ha sido, y es un vehículo que inspira el movimiento al cambio. En el siglo XIX con las sufraguistas y el movimiento de emancipación de la mujer, y ahora con el movimiento contra el cambio climático. Este vehículo de 2 ruedas tiene un magnetismo, una inercia imparable que de alguna manera nos libera y hace del mundo un lugar mejor.

Susan B. Anthony, 1895

«Pienso que la bicicleta ha hecho más por la emancipación de la mujer que ninguna otra cosa en el mundo. Me alegra cada vez que veo a una mujer montada en una bici. Le da una sensación de autosuficiencia e independencia en el momento en que se sienta; y allí va ella, la imagen de feminidad sin trabas.»